Evangelio de San Mateo 4,12-17.23-25
[Nota: el sitio de las lecturas tiene las fechas del 6 al 11 de enero del año 2020; esas lecturas corresponden a los mismos días del año 2025.]
• De la infancia de Jesús sabemos muy poco, solo dos capítulos en los Evangelio de Mateo y Lucas. De su juventud no sabemos nada ¿Qué ocurrió antes de su bautismo que celebraremos el domingo próximo?
• Los Evangelios de esta semana tratan de los comienzos de su vida pública, suponen su bautismo. No hay una correspondencia cronológica entre estos y el calendario litúrgico.
• En la liturgia el Bautismo de Jesús es su tercera manifestación: la primera es su Nacimiento, su manifestación en carne mortal; la segunda es la Epifanía, su manifestación a todos los pueblos; la tercera es su Bautismo, la manifestación del Misterio que lo envuelve: el Padre, el Espíritu Santo y él, el Hijo.
• San Mateo comienza a narrar la misión de Jesús bajo la inspiración del profeta Isaías, el oráculo mesiánico que se proclama en la Misa de Nochebuena (Is 8,23-9,1).
• Galilea es tierra de paganos, pertenecía al Reino del Norte, que muy pronto fue infiel a la Alianza y fue conquistado por los asirios. Allí profetizaron Elías y Eliseo.
• Jesús fue un judío del norte, asentó la base de su misión de predicador itinerante en Cafarnaúm, al borde el Lago de Galilea. De allí proceden sus primeros discípulos.
• San Mateo reporta que muy pronto su fama se extendió de Galilea, por el norte hacia Siria; por el oriente hacia la Decápolis y la Transjordania; por el sur hacia Judea y Jerusalén.
• Mateo anota así un anticipo de lo que vendrá después de la resurrección: Jesús no manifiesta a sus discípulos en Jerusalén, los cita para un encuentro en Galilea, porque la nueva misión que les corresponde comenzará en el territorio en el que comenzó él la suya.
Primera Carta de San Juan 3,22-4,6
• En Fiesta de la Sagrada Familia hace una semana se proclamó un pasaje de enorme trascendencia de la Cara de San Juan que es una revelación capital sobre el destino de la humanidad: «Queridos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, pues lo veremos tal cual es» (3,2).
• Este solo versículo expresa cuál es nuestro fin último: contemplar a Dios tal cual es y ser semejantes a Él, gozar de su felicidad en comunión con él, con familia y amistades y con toda la humanidad reconciliada.
• Desde antiguo, obispos y teólogos llamaron a este misterio último: deificación o divinización; en griego se dice theopoiesis. Estos son unos testimonios.
• Hipólito de Roma (+235): «Cuando contemples a Dios tal cual es, tendrás un cuerpo inmortal e incorruptible... participarás de la felicidad de Dios, serás coheredero de Cristo, ya no estarás sujeto a las pasiones ni a las enfermedades, porque habrás sido hecho semejante a Dios... Todo lo que es propio de Dios, él prometió dártelo cuando seas divinizado y alcances la inmortalidad».
• Atanasio de Alejandría (+373): «La razón por la que el Hijo de Dios se hizo hombre fue hacernos a nosotros Dios».
• Tomás de Aquino (+1274): «El Hijo Unigénito de Dios, que quiso compartirnos su divinidad, asumió nuestra naturaleza, de modo que, quien se hizo hombre, hiciera dioses a los hombres».
• Este misterio enorme contrasta con la pulsión, quizá la más perversa, que late en el psiquismo humano: la tentación que es origen de toda tentación.
• Dice el libro de Génesis: «Dios sabe que, cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como Dios» (Gen 3,5).
• El relato es, por supuesto, mítico, no es un hecho histórico como los que conocemos. Expresa de manera intuitiva una distorsión del deseo de plenitud o de realización.
• Distorsión, ¿por qué? Usamos una palabra de origen griego para calificar espectáculos deslumbrantes: apoteósico. Apoteosis designaba originalmente ceremonias fastuosas para endiosar a emperadores, héroes militares y otras realidades humanas.
• El afán de endiosamiento sigue presente en la historia, llámesele: apoteosis, fama, honor, renombre, celebridad, gloria, prestigio. En su raíz está el deseo de colocarse por encima de todos a toda costa por propio esfuerzo.
• Lo paradójico es que este afán es vano y muy nocivo: jamás podrás endiosarte porque eres mortal, la muerte corroe todos tus afanes.
Jesús dijo en repetidas ocasiones: «Quien se alaba será humillado y quien se humilla será alabado».
• Esta paradoja tiene, sin embargo, una resolución paradójica. Tú jamás podrás llegar a ser Dios por tu voluntad: llegarás a ser Dios por un don de quien es realmente Dios y te hace partícipe de su divinidad.
• ¿Cómo fue eso? Por el misterio que celebramos estos días: Dios se humanizó para divinizarte a ti. Esto es lo que dice Juan cuando afirma: «Seremos semejantes a Él cuando se manifieste y lo veamos tal cual es».
• En el pasaje de este día, hay unos versículos que señalan cuál es el fundamento de la deificación de la humanidad: Dios ya habita en nosotros por el Espíritu que nos ha dado (3,24) y Jesucristo vino en carne mortal para compartir realmente nuestra condición humana de modo que nosotros lleguemos a compartir la suya (4,2).
• Juan desentraña en su Carta todas las implicaciones de la Encarnación de la Palabra de Dios. Meditar este Misterios siguiendo sus enseñanzas es una forma muy fructífera de vivir el tiempo de Navidad.
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Reflexión: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: El bautismo de Juan es marginal: No se efectúa en Jerusalén, sino en el Jordán. Muchos vienen donde el Bautista: Esperan al Mesías, que lidere al Nuevo Pueblo de Dios (Mc 1,6b-8). Jesús opta por recibir el bautismo de Juan (Mc 1,9) - Roma, año 70: Bautizarse como cristiano es sumergirse en la vida y en la misión de Jesús, y a la vez unirse al Padre yal Espíritu Santo, para humanizar este mundo.
• Sentido En la experiencia bautismal de Cristo (Mc 1,7-11) aparecen tres rasgos o elementos significativos:
• Apertura de los cielos (1,10ª). Dios desea realizar con todos los seres humanos una comunicación vital, amorosa y gratuita; en otras palabras, quiere inaugurar una Nueva Alianza entre Él y la humanidad (cf. Is 63,19). Lección: Dios Padre quiere que caminemos juntos, liderados por el Señor Jesús, propiciando un mundo más humano, justo y fraterno.
• El Espíritu reposa como una paloma en Jesús (1,10b). La imagen de la paloma en su nido, indica que el Espíritu Santo está en el Nazareno como en su propio hogar, y que, por tanto, como ser humano, Cristo posee la fuerza máxima del Espíritu. Moraleja: Hay que unirse cada vez más a Jesús para recibir la fuerza del Espíritu Santo.
• La voz que viene del cielo (1,11). La cita del comienzo de los Cantos del Siervo de Yahvé, señala que la vía de la solidaridad con quienes sufren, es la única que responde al Plan de vida de nuestro Dios. Jesús asume el camino del Siervo de Yahvé (cf. Is 42,1-4; 49,1-6; 50,4-9; 52,13-53,12). Mensaje: La opción por los pobres es indispensable para comunicar el amor de Dios a todas las personas.
Navidad III Enero 7 (aquí)
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