SEMANA XVIII — EVANGELIOS

Miércoles: «¡Mujer, qué grande es tu fe, que se cumpla tu deseo!»


Evangelio de San Mateo 15,21-28

 • Episodio sorprendente, desconcertante: una mujer cananea, ajena a la fe judía, angustiada por una hija atormentada, se acerca a Jesús con una súplica: «¡Ten compasión de mí!». Jesús la desdeña. Los discípulos insisten: «Atiéndela, porque nos persigue a gritos».

• ¿Cómo entender estos diálogos como de sordos? El ejemplo de la mujer cananea es una ilustración del pasaje anterior sobre la pureza del corazón: ella, mujer pagana, excluida del pueblo, impura, tiene una fe prístina en su corazón.

• Los discípulos que quieren alejarla reaccionan atados por los legalismos farisaicos. Representan a los cristianos de origen judío, para quienes escribe Mateo su Evangelio, que seguían deudores de las prácticas judías.

• Jesús, por su parte, da una lección a modo de controversia. Él mismo se pone la objeción: «Yo he sido enviado a las ovejas descarriadas del pueblo judío», dando a entender que los paganos son ajenos a los designios de Dios. Pero refutado por la fe y la palabra de la mujer, con su acción sanadora Jesús dice claramente: «El Reino de Dios ha llegado a los paganos».

• Eso era justamente lo que vivían esas comunidades cristianas de origen judío en medio de gente no judía. Jesús dice a todos ellos: «¡Qué grande es su fe!»

 

Lectura: Jeremías 31,1-7

• El oráculo de este día es un anuncio gozoso del retorno del pueblo a su patria. Se usa el símbolo del amante fiel que viene del profeta Oseas: «Yo te amé con un amor eterno, por eso te atraje con fidelidad». Se escuchan cantos de júbilo: «¡Ya es de día: ¡Levántense y vayamos a Sion, hacia el Señor, nuestro Dios!».

• Si leemos este y otros oráculos de Jeremías que anuncian la Nueva Alianza en la perspectiva histórica de la llegada del Mesías, este oráculo se cumple con creces cuando los paganos, como la mujer cananea, acogen a Jesús por su fe.

 

• • • 

 

Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: Inicialmente, hasta el mismo Jesús imaginaba que el Reinado de Dios vendría primero para los judíos, y después, en el porvenir, para los pueblos extranjeros. - Antioquía (Siria), año 80: En la controversia sobre la aceptación de los paganos en la comunidad, lo más importante es la fe-confianza en Jesús, y no tanto la pertenencia a un pueblo o religión.

• Sentido El Evangelio trata de la “Sanación de la hija de la Cananea”. El relato pretende romper con el esquema que algunos cristianos de entonces pretendían mantener: judío = creyente; y extranjero = pagano y ateo. En el texto se pueden distinguir las siguientes partes:

• Petición (15,21-23). Petición de la Cananea y actitud de los discípulos. Después de una violenta discusión con los fariseos y letrados, acerca de los alimentos puros e impuros, Jesús se retira a un territorio pagano. Los discípulos solo quieren quitarse de encima la Cananea, porque sienten que les molesta. Jesús toma en serio el dolor de esa madre. La respuesta de Jesús: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel", no va dirigida a los discípulos, sino a la Cananea. Lección: Si una persona tiene fe en Jesús, no se puede impedir su pertenencia a la comunidad, aunque sea “pagana”.

• Diálogo (15,24-27). Diálogo entre la mujer y Jesús. La alusión de Jesús a los perros es dura. Los perros eran considerados impuros en esa cultura hebrea: se llamaba “perros inmundos”, “perros herejes” a los cananeos y a los extranjeros. Jesús no podía prescindir de su educación y de los prejuicios que el pueblo judío arrastraba. Sin embargo, la mujer pagana distingue entre los perros salvajes y las mascotas, es decir, los cachorros, que son como de la familia y que los niños los aprecian mucho. Ante esta situación, Jesús, dispuesto a aprender, incluso de una mujer y además pagana, da el paso hacia la apertura. Jesús aprende y la cananea también aprende. Moraleja: Dios Padre es de todos, y todos y cada uno de los seres humanos poseen igual dignidad ante Él.

• Apertura (15,28). Apertura de Jesús y sanación de la niña. Este relato resalta la capacidad de reacción de Jesús. Sabe cambiar en un instante y captar lo que hay de auténtica humanización en aquella mujer. Además, descubre que esa mujer, aparentemente no discípula, tiene más confianza en Él que quienes le siguen desde hace tiempo. Cuando la madre se encuentra a sí misma con la ayuda de Jesús, empieza a solucionarse el problema de la hija. Al descubrir esta actitud, Jesús puede declarar que su hija está sanada. Mensaje: La confianza en Dios no puede fundamentarse en lo que yo soy, sino en lo que Dios es para mí; pero todo lo que Dios es para mí, lo es para todos los seres humanos sin excepción.

Semana XVIII – Jueves  (aquí)