SEMANA XXV — EVANGELIOS

Lunes xxv: San Mateo Apóstol y Evangelista


Evangelio según San Mateo 9,9-13

• El lema que escogió el Papa Francisco cuando fue consagrado obispo es: «Miserando atque eligendo». Esta es la frase completa: «Jesús vio al recaudador y, como lo miró con misericordia y lo eligió, le dijo: Sígueme». Proviene de una homilía de san Beda el Venerable (672-735), monje benedictino inglés.

• La frase del monje y el lema del papa expresan algo muy profundo. Jesús no solo toma la iniciativa de llamar a Mateo, revela también al Dios que ama a Mateo, tiene compasión de él y transforma toda su persona y su vida.

• Mateo no dice palabra, solo se deja amar por Jesús, acepta su perdón y emprende una aventura nueva. El nombre Mateo viene del arameo Matityahu, que significa Don de Yahvé. Al aceptar del amor de Dios en su vida y el llamado de Jesús, Mateo hace honor a su nombre.

• El encuentro de Jesús con Mateo se convierte en convivio con sus amistades, recaudadores y pecadores como él. Lo cual provoca escándalo entre los fariseos, que no son capaces de interpelar a Jesús, sino que hacen alboroto con los discípulos.

• Es curiosa esta reacción de los escribas y fariseos que se presenta en otras ocasiones. No reclaman a Jesús su conducta, la exhiben ante sus discípulos y ante la gente. Es una acción cobarde, pretenden escudarse en los demás para no dar la cara ante Jesús.

• Jesús sí los encara: «Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia, no sacrificios», que son palabras del profeta Oseas.

• El episodio termina con una comida, signo por excelencia del Reino de Dios predicado por Jesús: invitar a compartir, como sucede en las comidas, la amistad con Dios.

• En un magnífico poema visual, cinemático como guión de película, James Lasdun (Londres 1958) recrea el camino que tuvo que hacer Mateo en seguimiento de Jesús después de esa llamada súbita que plasmó en el claro oscuro de una pintura El Caravaggio (aquí).

 

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Reflexión: Julián Riquelme

 

Contexto - Galilea, año 30: Los “publicanos” eran personas contratadas por los romanos para cobrar los impuestos fiscales. La gente no les tenía simpatía, porque servían a la potencia de ocupación y porque muchos de ellos abusaban de sus compatriotas. - Antioquía (Siria), año 80: La invitación a ser discípulos de Jesús es universal, es para todos, sean paganos o judíos.

• Sentido El tema del Evangelio es "Jesús y los pecadores". Algunos subdividen este trozo bíblico en dos partes:

• Vocación de Mateo (Mt 9,9). “Era un hombre que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos”, es decir, un proscrito por la sociedad judía, pero con buena situación económica. Lo más importante es que Jesús lo llama: “Sígueme”. La respuesta de Mateo es valiente, libre y generosa: “Él se levantó y lo siguió”. Cuando Cristo descubre la búsqueda del sentido de la vida y la fidelidad a la Palabra divina, en una persona, aunque sea un injusto y pecador, lo acompaña para que se rehabilite y se incorpore a la experiencia del Reinado de Dios. Pues la búsqueda de sentido y la Palabra de Jesús pueden ir transformando por completo la vida de un ser humano. Así esa persona se libera de sus amarras, comienza una vida nueva y va madurando y creciendo.

• Comida con pecadores (Mt 9,10-13). Bajo un mismo techo se reúnen publicanos y pecadores, y se sientan a comer con Jesús y sus discípulos; esos publicanos y pecadores no son personajes con ideas fijas, ni miedosos de perder algo, ni egoístas, ni egocéntricos: son personas en búsqueda. Los fariseos se escandalizan y cuestionan, porque para ellos lo central es la pureza exigida por la Ley. Sin embargo, para Jesús lo central es la Amistad y el Amor ofrecidos por Dios Padre a todos los seres humanos. El Nazareno los considera personas necesitadas de amistad y amor, que no han llegado aún   a su plenitud. El Maestro responde a los fariseos con cierta ironía: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos”. Agrega que la misericordia y el amor al prójimo son superiores a los actos de la liturgia en el templo: “Yo quiero misericordia y no sacrificios” (Os 6,6). Finalmente, Jesús aclara que su ministerio de Amistad y Amor produce más fruto en quienes se sienten nececitados de perdón.

 

Semana XXV - Martes (aquí)