SEMANA XXV — EVANGELIOS

Martes xxv: «¿Quién es mi madre y quiénes mis hermanos?»


Evangelio según San Lucas 8,19-21

• San Lucas se distingue entre los Evangelistas por la presencia de las mujeres en su Evangelio. La semana pasada estuvieron estas: la viuda de Naín, el martes (aquí); la pecadora en casa de Simón, el jueves (aquí); María Magdalena, Juana, Susana y otras mujeres, el sábado (aquí).

• Todas ellas encontraron en Jesús al hombre por quien descubrieron su valía, afirmaron su dignidad, vieron caminos de libertad. Así obra el amor maduro: no sobreprotege, no atosiga, no condiciona. Como dice la célebre canción de los Beatles, Let it be, deja que cada cual sea quien es.

• Hoy tenemos al hombre que aprendió entre los suyos a ser libre y a desprenderse de la familia. No desdeña a los suyos, no desprecia los lazos familiares, no rehúsa cariño y afectos. Muestra sencillamente que gracias a su familia él es quien es y cuál es su misión.

• «Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la practican». Esa fue la misión del hombre afirmaba el valor de las mujeres: anunciar una familia de hijas e hijos de Dios que incluye a todo el mundo sin exclusión.

 

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Reflexión: Julián Riquelme

Contexto - Galilea, año 30: La madre y los hermanos de Jesús son apreciado por quienes lo escuchan. - Grecia, año 80: Quienes siguen a Cristo ha de comprometerse en la germinación de una familia sin fronteras, la del Reino de Dios.

• Sentido El tema del Evangelio es "la familia de Jesús". Este trozo bíblico puede dividirse en tres partes:

• La familia de Jesús y la multitud (Lc 8,19). ¿Qué movió a María y a los hermanos de Jesús a trasladarse desde Nazaret a Cafarnaúm? ¿Por qué caminan tantos kilómetros? Sin duda por el cariño de su familia hacia Él. Las familias de Palestina, en general, son muy unidas, se apoyan mucho entre sus componentes. Además, Herodes ya ha encarcelado a Juan Bautista (Lc 7,20). Por otra parte, la multitud necesita a Jesús, porque descubren su gran cariño por ellos, Él comprende las miserias humanas y deja que las personas se le acerquen.

• Aviso al Nazareno (Lc 8,20). Fijarse en el plural “le anunciaron”. Varios de los oyentes avisan a Jesús que sus familiares están ahí afuera y quieren verlo. Este detalle del plural simboliza que los oyentes aprecian a María y a sus hermanos. La veneración a Jesús la extienden a los suyos.

• Respuesta del Señor (Lc 8,21). El Nazareno distingue entre familia de un mismo hogar y familia del Reino de Dios. La primera se basa en la comunión y confianza entre quienes poseen la misma sangre. La segunda se fundamenta en la convocatoria, que Dios hace a todos para participar de su felicidad: darle a todos la posibilidad de vivir y de amar y ser amados. Para pertenecer a la segunda, a la familia sin fronteras, se piden dos condiciones: a) “Escuchar la Palabra de Dios”: estar abiertos al Amor del Padre, que se ofrece gratuitamente en Cristo. b) “Practicar la Palabra”: siendo solidarios con todos los seres humanos, especialmente con los más pobres. 

 

Semana XXV - Miércoles (aquí)