SEMANA XXXII — EVANGELIOS

Lunes xxxii: Dedicación de la Basílica de Letrán


Evangelio de San Juan 2,13-22

• La expulsión de los mercaderes del templo es una acción profética con cuádruple simbolismo: purificar el antiguo templo, erigir un nuevo templo, sustituir el antiguo por el nuevo, recrear una humanidad nueva como templo de Dios.

• Purificar el templo. Es una acción profética en el más puro estilo de los profetas clásicos: Oseas, Amós, Isaías, Miqueas, Jeremías tienen oráculos y acciones contra la perversión del culto a Yahvé. Doble perversión: de la fe en el Único Dios profanada por el culto a los ídolos, del amor al prójimo profanado por la injusticia.

• Erigir un nuevo templo. Ese templo nuevo es Jesús, en quien se encuentran todos los tesoros del amor de Dios. La revelación de este misterio es su resurrección, que Jesús veladamente anuncia.

• Sustituir el viejo templo por el nuevo. El templo de Jerusalén será destruido el año 70 por los romanos. Jesús es el nuevo templo, en él encontramos a Dios, no en los templos de piedra.

• Recrear una humanidad nueva. Jesús se identifica con toda criatura humana al asumir nuestra condición, y resucita como primicia de una humanidad en la que habita la plenitud de Dios.

Semana XXXII – Martes (aquí)