ADVIENTO SEMANA I – EVANGELIOS

Adviento Sábado i: «Proclamen que el Reino de los cielos está cerca»


Evangelio de San Mateo 9,35-10,1.5-8

• Jesús se conmueve al ver a la multitud fatigada y abatida, como ovejas sin pastor. Ese fue uno de sus motivos para escoger al núcleo original de seguidores a quienes constituye en enviados suyos.

• El envío misionero es una característica del llamado de Jesús. «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha».

• Estas palabras son la clave para cumplir una misión entonces y ahora. Dios es el dueño de los campos, que son la humanidad entera, la cosecha es la amistad de la humanidad con Dios.

• El germen de esta amistad es la Iglesia con todo y sus defectos, de la cual dice el Concilio Vaticano II: « La Iglesia es en Cristo como un sacramento, es decir, signo e instrumento, de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano».

• Todos los miembros de la Iglesia son enviados a ser signos e instrumentos de la amistad de la humanidad en Dios y entre nosotros.

• En esta pandemia del coronavirus y después, la principal encomienda que tenemos es sanar dolencias, reconstituir a las personas, crear comunidad.

• Última consigna de Jesús a sus discípulos: «Han recibido todo gratuitamente –vida, salud, fe, comunión–, denlo todo gratuitamente».

 

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Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: En tiempos de Jesús se llamaba "paganos” a los no judíos, a los pertenecientes a otras naciones (cf. Is 8,23). Equivalía a denominarlos “extranjeros”, e incluía a varios pueblos como los romanos, los griegos, los samaritanos etc. - Antioquía, Siria, año 80: La incansable labor de los discípulos ha de estar enfocada a que toda la gente se libere de las doctrinas, que los tienen privados de la vida (10,1b.8d), y practiquen la justicia del Padre en toda la tierra (6,3).

• Sentido El Evangelio trata de la "Misión de los discípulos". En él se pueden distinguir estos temas:

• Necesidades (9,35-38). Jesús va donde la gente tiene necesidad, Él no es indiferente al verlos heridos, cansados y desorientados. La muchedumbre lo sigue y Él “tiene compasión” de ellos; descubre que Dios Padre se indigna por esa situación: la gente de su época es orientada en forma incorrecta por los fariseos y los maestros de la Ley. Se necesitan nuevos trabajadores para cosechar el crecimiento de la vida y los frutos de la justicia. En este contexto no dice “trabajen”, sino “rueguen”: Dios es el dueño de los sembrados, nosotros con nuestro esfuerzo colaboramos (Is 9,2-3; Os 6,11). Lección: Es urgente mostrar el verdadero rostro de Dios Padre a los sencillos y a los pobres.

• Doce (10,1). Ellos son figura de todas las comunidades de discípulos, son símbolo del Nuevo Pueblo de Dios entero de ayer, de hoy y del porvenir. Nosotros también somos elegidos por el Señor como corresponsables de la causa de su Reinado. Moraleja: No olvidemos que nuestra vida de cristianos es el único Evangelio que mucha gente leerá.

• Consignas (10,5-8). Cristo dijo inicialmente a sus discípulos: “No vayan a regiones paganas” (Mt 10,5), porque quería invitar al Evangelio primero a los judíos. Se ve que el Señor Jesús apreciaba también a los “paganos”, pues reconoce que Dios los conduce (Mt 8,10), los llama a la fe (Lc 13,29) y, después de su resurrección, envía a los suyos a “hacer discípulos suyos de todos los pueblos” (Mt 28,19). Somos enviados por Jesús a anunciar su Buena Noticia con sencillez de vida y gestos de salvación: no evangelizamos por plata, sino por solidaridad gratuita. Mensaje: La vida de Jesús, que no perdió la esperanza en medio de las angustias ni sobre la cruz, reanima nuestra existencia para seguir esperando con Él y como Él.

Domingo Segundo de Adviento (aquí)