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    N° 52 NOVIMEBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 24º durante el año (16.9.2018)

Botón homilético — Francisco Quijano OP

Lecturas: Isaías 50, 5-10 / Salmo 114, 1-6.8-9 / Santiago 2, 14-18 / Marcos 8, 27-35

● La declaración de Pedro «Tú eres el Mesías» es una confesión de fe, pero no de toda la fe. Reconocer quién es Jesús es un germen llamado a producir fruto, es el comienzo de un camino, porque la fe es una aventura.

● Jesús entreveía hacia dónde lo conduciría su misión profética: el rechazo, la persecución, la muerte. Pedro, y con él sus compañeros, no estaban dispuestos a seguirlo. Jesús se lo reprocha: «¡Apártate de mí, Satanás! Tú piensas como la gente, no como Dios».

● Les quedaba un camino por recorrer, el mismo de Jesús, anunciado por un profeta seiscientos años antes: «El Señor me abrió el oído, yo no me resistí ni me eche atrás… Si uno camina en tinieblas sin un rayo de luz, que confíe en el Señor y se apoye en su Dios…»

● Este camino a oscuras terminará en la luz radiante de un nuevo horizonte: Jesús les dijo que lo matarían pero que al tercer día resucitaría. El salmista anticipa este desenlace: «El Señor arrancó mi vida de la muerte… Caminaré en presencia del Señor en la tierra de los vivos».

● En esta tierra nueva de los vivos, Santiago nos invita a realizar nuestra fe en obras de solidaridad: «¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras?»... Y pone el ejemplo de las palabras que no van acompañadas de obras.

● La vida es un camino en el que vamos entreviendo hacia donde nos conduce Dios, nuestra fe, nuestras lealtades. Es una aventura en la que vamos descubriendo quién es Jesús, quién soy yo, quiénes las personas con quienes convivo, qué quiere Dios para la humanidad.

 

Pieter van Aelst (1502-1550: Entrega de las llaves a Pedro
Tapiz según un esbozo de Rafael Sanzio, Bruselas, 1514

 

 

 

Claves para la homilía —  Julián Riquelme OP
 

◙ Contexto. • Palestina, año 30: Después de su primera predicación, Jesús se da cuenta que la gente no espera el Reino de Dios, sino el reino de Israel. En tales circunstancias, el Nazareno opta por preparar más profundamente a sus discípulos para que formen una comunidad. • Roma, año 70: Se persigue a los cristianos, porque los romanos no admiten a ningún “mesías”, sino sólo al emperador. Ya desde antes de Juan Bautista, los representantes del imperio eliminan a los candidatos a “mesías” y, si es necesario, también a sus seguidores.

◙ Sentido. El pasaje bíblico de hoy es una “invitación a seguir de cerca al Señor Jesús”. Constituye el eje central del Evangelio de San Marcos. En él se pueden destacar tres elementos:

● El sondeo de opinión sobre “¿Quién es Jesús?” (Mc 8,27-30). La escena se describe fuera de territorio judío, en el Norte, en Cesarea de Filipo. La opinión de la gente sobre el Nazareno es ambigua, porque coincide con las opiniones de la Corte de Herodes, y lo ve como un personaje del pasado (cf. Mc 6,14-16). A su vez, la respuesta de Pedro, como representante de la comunidad, es también ambigua: por un lado, reconoce en el Maestro al Mesías, esto es, al personaje, que aporta la liberación definitiva; y, por otro lado, lo considera un líder nacionalista, que destruirá a todos los enemigos de Israel (cf. Mc 8,32b-33; 9,34; 10,35-45). El Nazareno prefiere pedir silencio sobre su mesianismo (Mc 8,30). • ¿Qué significa para mí Jesús? ¿Cómo puedo seguirlo vitalmente? ¿Cómo respondemos nosotros a Cristo?

● El camino mesiánico (Mc 8,31-33). Esta enseñanza inicia un nuevo mensaje, difícil de comprender humanamente; además, marca el comienzo del “camino” hacia Jerusalén. En el texto se enfrentan dos modos de pensar la práctica por el Reino: el que la concibe de acuerdo al esquema social de un poder impositivo, en cual el Mesías aparece como glorioso y vencedor de los enemigos del judaísmo; y el que la ve como un proyecto de vida, de justicia y de libertad, que el Mesías asume para manifestar el Amor de Dios por todos. Para Pedro es incomprensible un Mesías vencido y humillado hasta la aparente aniquilación total. • No cualquier confesión de Jesús como Mesías es "cristiana"; lo que la hace tal es el contenido que se le dé. Lo importante es "qué Mesías se dice que es el Nazareno", y hasta dónde se está dispuesto a acompañarlo en su camino (cf. Is 52,13-53,12).

● El sentido del seguimiento (Mc 8,34-35). Si alguno quiere venir en pos de Cristo, ha de desapegarse de la búsqueda del poder y del dominio sobre los enemigos, despojándose de la supremacía del propio "yo", y ha de hacerse solidario y hermano de los otros, con don total. Además, ha de predisponerse a apuntarse en la procesión de los crucificados por el poder, teniendo a Jesucristo como hermano mayor. Finalmente, la única manera de conservar la vida (el propio "yo") es arriesgarla por el Reino y el prójimo; esto no significa destruirla, sino integrarla en una nueva armonía: se trata de buscar la plenitud de la vida en su totalidad. • Lo que Jesús propone tiene como base la exigencia de nuestro ser más profundo, cuyo fundamento es el verdadero Dios. Seguir de cerca al Nazareno garantiza una plenitud de humanidad, porque es saber perder y ganar, morir y resucitar (cf. Mc 8,15).

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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