Evangelio de San Juan 6,30-35
• Jesús propone a los judíos un itinerario de fe con el fin abrir nuevas vías de comprensión de quién es él, quiénes son ellos, qué nuevos horizontes pueden vislumbrar en su vida.
• Pero quienes lo escuchan están vueltos hacia su pasado y aferrados a sus tradiciones. «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? Nuestros padres comieron el maná en el desierto» ‒le dicen. Ese fue el signo de Dios, ¿cuál es el tuyo?
• Jesús los invita a mirar hacia adelante: «No fue Moisés el que les dio el pan de cielo. Mi Padre es quien les da el verdadero pan del cielo». Jesús abre la perspectiva para contemplar al Padre, que es la fuente de la vida.
• Jesús prosigue hacia adelante: «Yo soy el pan de la vida». «Yo soy». Esta expresión tiene un significado misterioso a oídos judíos: «Yo soy» es el nombre de Dios.
Jesús se equipara con Dios, su Padre, de quien viene el verdadero pan del cielo que da la vida al mundo.
• En el origen de la vida está Dios Padre y con Él está Jesús. El signo de los panes y peces multiplicados es símbolo de la abundancia de vida que proviene de Dios y de Jesús.
• Este itinerario de fe que Jesús propuso a los judíos lo propone a nosotros. Ver los signos que él nos ofrece en los momentos en que sentimos la fragilidad de nuestra vida. ¿Cómo podemos ver que él es fuente de vida como lo es su Padre?
Lectura: Hechos 7,51-8,1
• Esteban termina su testimonio ante el Sanedrín con una acusación severa contra los judíos que persiguieron a los profetas y ahora a Jesús, a quien condenaron a muerte.
• Luego Esteban tiene una revelación por obra del Espíritu Santo que lo lleva a una confesión de fe semejante a la de Jesús ante el mismo Sanedrín: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».
• En el momento en que lo apedrean a punto de morir, Esteban repite unas palabras semejantes a las de Jesús crucificado: «Señor Jesús, recibe mi espíritu» «Señor, no les tomes en cuenta este pecado».
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Reflexión: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: La gente busca a Jesús, porque esperan de Él la solución a su estado de indigencia. - Jerusalén, año 100: Los seguidores de Cristo quieren acercarse más a Él, porque desean trabajar generosamente por una vida nueva para sus contemporáneos.
• Sentido Esta primera parte del “Discurso sobre el pan de vida”, muestra los siguientes focos de atención:
• Exigencia de una señal por parte de la multitud (6,30-34). La gente comprende que Jesús se declara Mesías, representante de Dios. No entiende con profundidad el signo de la multiplicación de los panes. Le piden una señal para creer en Él. Enseñanza: Adherirse a Jesús es participar de modo nuevo en la misma Sabiduría de Dios (cf. Eclo 24,21).
• Jesús, dador de vida (6,35). Claramente el Maestro se identifica con el “pan”. La fidelidad a Él no deja insatisfecho. Él colma de modo insospechado el crecimiento humano. Quienes se unen a Él van sirviendo a los otros, y creando la igualdad en el amor. Mensaje: ¿Qué significa pan de la vida? Para vivir se necesita el pan. Quien tiene hambre no pide comidas refinadas y caras, pide pan. Quien no tiene trabajo no pide sueldos altos, sino el “pan” de un empleo. Jesús se revela como el pan, es decir, lo esencial, lo necesario para la vida de cada día, sin Él no funciona. No un pan entre muchos otros, sino el pan de la vida. En otras palabras, nosotros, sin Él, más que vivir sobrevivimos: porque solo Él nos nutre el alma, solo Él nos perdona de ese mal que solos no conseguimos superar, solo Él nos hace sentir amados aunque todos nos decepcionen, solo Él nos da la fuerza de amar, solo Él nos da la fuerza de perdonar en las dificultades, solo Él da al corazón esa paz que busca, solo Él da la vida para siempre cuando la vida aquí en la tierra se acaba. Es el pan esencial de la vida. (Papa Francisco, 08-08-2021).
Pascua: Miércoles (aquí)
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