PASCUA: SEMANA III

Miércoles: «Yo soy el pan de la vida»


Evangelio de San Juan 6,35-40

• A partir del signo de los panes ha comenzado un itinerario de fe. Los judíos piden a Jesús otro signo. Piensan en el maná que fue su alimento en el desierto. Jesús toma esa alusión para presentarse él como pan verdadero.

• «Yo soy el pan de la vida, el que cree en mí jamás pasará hambre, el que cree en mí jamás pasará sed». Estas palabras relacionan el camino del pueblo judío por el desierto con el itinerario de fe que Jesús propone.

• Esta parte del discurso de Jesús es como un nuevo éxodo. El Padre confía a Jesús el cuidado del nuevo pueblo: «Aquellos que el Padre me ha confiado, vendrán a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera».

• Dos temas se entrecruzan en este nuevo éxodo. Jesús es el pan de Dios que alimenta al pueblo, él es también el caudillo que conduce al pueblo.

• En el Sermón de la Montaña, Mateo usa la misma figura: como Moisés es caudillo del éxodo y mediador de la alianza, Jesús es el nuevo Moisés que sella y promulga la nueva alianza.

• Éxodo: liberación de la esclavitud, salida de Egipto, camino por el desierto, alianza en el Sinaí, promesa de una tierra. Esa fue la aventura del antiguo pueblo de Dios.

• Nuevo éxodo: liberación del pecado y de la muerte, Jesús es guía y alimento en esta aventura hacia la vida eterna.

Jesús es promesa y destino de vida eterna: «Quién contempla al Hijo y cree en él tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día».

 

Lectura: Hechos 8,1-8

• Después del martirio de Esteban se desata en Jerusalén una persecución violenta contra los seguidores de Jesús, lo cual provocó su dispersión en los territorios vecinos de Judea y Samaría.

• En la viñeta de hoy, Lucas menciona la persecución de Saulo, el fariseo fanático, contra los seguidores de Jesús. Esta breve nota servirá de contraste a la narración de su conversión.

• Se añade luego la actividad evangelizadora de Felipe en Samaría, que servirá también para introducir el episodio del eunuco etíope catequizado y bautizado por Felipe.

 

 

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Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: La gente quiere un mesías portentoso y deslumbrante, que, como Moisés, dé maná, pan y codornices, sin exigir el esfuerzo humano (cf. Ex 16,12-13). - Jerusalén, año 100: En la controversia entre judíos y cristianos, éstos afirman que Jesús, movido por el amor, dio su vida por todos los seres humanos, y les ha comunicado la capacidad de amar como Él amó.

• Sentido El tema del Evangelio es “Jesús, dador de Vida”. Se pueden distinguir estos focos de atención en el texto:

• Jesús se identifica con el pan (6,35-36). Él se da como pan: a quienes se adhieren a Él. Les comunica una calidad de vida, que lleva al ser humano a la plenitud, porque Él da amor y amistad. Sin embargo, los judíos de entonces buscan cosas, como el maná; por eso no adhieren a Él como el Mesías. Lección: Hay que agradecer a Dios el don de nuestra esperanza: pues es signo de su inmensa bondad para con todos y con cada uno de nosotros.

• La unión comunitaria (6,37-38). Cristo considera a quienes le dan su adhesión como un regalo de Dios Padre. Ellos forman una unidad viva indivisible y a la vez abierta para anunciar al Señor a todos sus hijos dispersos en el mundo (cf. Jn 11,45-57). Esta es la voluntad del Padre. Enseñanza: No basta encontrar a Jesús para creer en Él, no basta leer la Biblia, el Evangelio, eso es importante, pero no basta. No basta ni siquiera asistir a un milagro, como el de la multiplicación de los panes. Muchas personas estuvieron en estrecho contacto con Jesús y no le creyeron, es más, también lo despreciaron y condenaron. Y yo me pregunto: ¿por qué, esto? ¿no fueron atraídos por el Padre? Esto sucedió porque su corazón estaba cerrado a la acción del Espíritu de Dios. Y si tú tienes el corazón cerrado, la fe no entra. Dios Padre siempre nos atrae hacia Jesús. Somos nosotros quienes abrimos nuestro corazón o lo cerramos. (Papa Francisco, 09-08-2015).

• El “último día” (6,39-40). El “último día” comienza en la muerte de Cristo, cuando Él manifiesta su gloria y se da el Espíritu Santo (Jn 19,30.34). Hoy es el “último día”, porque ahora Jesús concede la resurrección a todos los que el Padre le ha entregado. Quien guarda la palabra de Cristo, no verá jamás la muerte (Jn 8,51). Mensaje: El don del Espíritu Santo lleva consigo el de la resurrección.

Pascua III: Jueves (aquí)