SEMANA XVIII: EVANGELIOS

Lunes: «Jesús pronunció la bendición y partió los panes»


Evangelio de San Mateo 14,13-21

 • «Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados, alzó la mirada, dio gracias, partió los panes, los dio a sus discípulos y ellos los repartieron». Esa es la maravilla que se llama multiplicación de los panes. ¿Cuál es su origen?

• Nos remontamos al origen de todo bien. «Dios les dijo: Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento» (Gen 1,29).

• Al Dador de todo bien así le canta el Salmista: «¡Cuántas son tus obras, Señor, / todas las hiciste con sabiduría: la tierra está llena de tus criaturas! / Todas ellas esperan de ti / que les des la comida a su tiempo. / Se la das y la atrapan, / abres la mano y se sacian de bienes» (104,24.27-28).

• Canta de nuevo el Salmista: «Los ojos de todos te están aguardando, / tú les das su comida a su tiempo. / Abres tu mano, y colmas / de bienes a todo viviente» (145,15-16).

• Con su acción maravillosa, Jesús interpreta y confiere actualidad a esas bendiciones que vienen de Dios, Creador de todo ser viviente y Padre de la humanidad. ¿Cómo traducir nosotros esa acción de Jesús?

• Mira lo que dice Santiago: «Si un hermano o una hermana andan medio desnudos, o sin el alimento necesario de cada día, y uno de ustedes les dice: Vayan en paz, abríguense y coman todo lo que quieran; pero no les da lo que sus cuerpos necesitan, ¿de qué le sirve?» (2,15-16).

• Y lo que dice Juan: «Si uno vive en la abundancia y viendo a su hermano necesitado le cierra el corazón y no se compadece de él, ¿cómo puede conservar el amor de Dios? Hijitos, no amemos de palabra y con la boca, sino con obras y de verdad» (3,17-18).

• Somos lugartenientes del Dios Dador de todo bien. Lo somos mediante dos acciones que reflejan la maravilla de la multiplicación de los panes y los peces. Una es la Eucaristía, multiplicación del Pan de Vida.

• Otra es la solidaridad con quienes lo necesitan. Solidaridad que es ayuda efectiva en circunstancias de penuria. Solidaridad que debe traducirse en acciones efectivas para que cada persona encuentre trabajo y medios de proveer por sí y por su familia.

• La organización general de la sociedad y las políticas sociales de los gobiernos tienen una parte de responsabilidad en procurar la solidaridad; otra parte corresponde a las personas y organizaciones civiles. Si ambas fallan, estamos en deuda con el prójimo necesitado.

 

Lectura: Números 11,4-15

Una de las crisis y de los reclamos del pueblo en el desierto fue la falta de comida y de agua. El Señor acudió en su ayuda con el maná y el agua. En nuestro caso, no debemos esperar milagros o soluciones providenciales ante la falta de comida y bebida, de atención a la salud y medicamentos. Debemos exigir, en el caso de la salud, servicios públicos de calidad y medicinas disponibles. Lo cual está fallando seriamente en México.

 

• • •

 

Reflexión: Julián Riqueme

• Contexto - Palestina, año 30: Jesús ha terminado su enseñanza para las masas con las parábolas. Sin embargo, su amor por la multitud no cesa (Mt 14,14). - Antioquía (Siria), año 80: El advenimiento del Reinado de Dios será como una nueva primavera, en la cual los seres humanos serán libres, si cultivan el amor, la compasión y el compartir de Dios.

• Sentido El tema del Evangelio es "La Primera Multiplicación de los Panes y de los Peces". No hay que tomar este relato en sentido literal, porque está lleno de símbolos. En el texto se descubren tres ejes fundamentales:

• Empatía (14,13-15). La “compasión” de Jesús como punto de partida hacia un Nuevo Éxodo. Quienes no pertenecen a Corazaín, Betsaida y Cafarnaúm (11,20-24), abandonan sus ciudades y siguen al Maestro a pie; ahora están en el desierto, en un despoblado (14,13): Todo ello es el símbolo de un nuevo éxodo. “Compadeciéndose de la muchedumbre, sanó a los enfermos”: Pese a la falta de respuesta de la gente a las parábolas, el Nazareno siente el Amor de Dios Padre por las personas (cf. Ex 3,7). “Despide a la multitud, para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos" (14,15): Los discípulos no se preocupan del hambre de los demás, ni tienen dinero para comprar tanto pan. Lección: Si no ponemos el Amor de Dios, que está en nuestro corazón, en las necesidades de los otros, ni permitimos que sus problemas se asomen en nuestro corazón, es imposible iniciar un proceso de transformación tanto a nivel familiar como social.

• Convocatoria. El testimonio de Cristo y de los discípulos convoca al “compartir” entre la multitud. “Denles de comer ustedes mismos” (14,16): En estas palabras está la “clave” o el “punto de inflexión”, que permite entender el relato en su profundidad. "Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados"; "Tráiganmelos aquí", les dijo Jesús (14,17-18); en ese entonces, quien salía de casa por un tiempo, iba provisto de alimento necesario (cocaví); por otra parte, 5 + 2 = 7 en la Biblia es un número infinito, de plenitud: Todos tienen en sí o dentro de sí mismo algo valioso que aportar al bien común. “Sentarse en el pasto” (14,19): Comer sentados era símbolo de las personas libres; el “pasto” o “hierba” está significando que viene una nueva primavera; “levantar los ojos al cielo y pronunciar la bendición”: Es considerar los bienes de la tierra como un regalo de Dios para todos sus hijos e hijas; “Jesús comparte el pan”, también “sus discípulos lo distribuyen entre la gente”: El acontecimiento fue una respuesta al amor, a la compasión y a la generosidad que Jesús predicaba. Moraleja: Si cada discípulo del Señor y cada comunidad cristiana, además de la “compasión”, practica el “compartir”, comienza a cambiar la base de las sociedades.

• Abundancia (14,20-21). La saciedad de quienes tienen hambre y sed de justicia. “Todos comieron hasta saciarse” (14,20a): En esa comida quien tenía algo que aportar, colaboró, y quien no tenía nada, se sintió acogido fraternalmente. “Con los pedazos que sobraron, se llenaron doce canastas” (14,20b): Las doce canastas con los pedazos sobrantes no solo se refieren a las doce tribus de Israel, sino que hacen pensar en el banquete mesiánico de las naciones. “Los que comieron fueron unos cinco mil hombres” (14,21ª): El número de quienes comieron es también simbólico, porque 50 por 100 indica repetición ilimitada, aludiendo a “personas adultas” y a comunidades proféticas del Antiguo Testamento (cf. 1 R 18,4.13; 2 R 2,7). “Sin contar las mujeres y los niños” (14,21b): En los esquemas de vida de los grupos de aquella región y de aquel tiempo, se consideraba “personas débiles” a las mujeres y a los niños. Mensaje: Cada vez que se comparte el pan, se hace presente a Dios, que es Amor, porque Dios y el necesitado son inseparables, y a la vez se anticipa un Nuevo Pueblo de Dios, que aún no ha llegado plenamente.

Semana XVIII: Martes (aquí)