CUARESMA: SEMANA IV

Sábado: «Nadie ha hablado nunca como este hombre»


Evangelio de San Juan 7,40-53

• El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús de pie en el templo grita: «Quien tenga sed venga a mí; y beba quien crea en mí. De sus entrañas brotarán ríos de agua viva».

• Este grito es lo esencial de la polémica que le sigue. Por algún despiste no ha sido incluido en el Evangelio de este día (7,37-39). Ese manantial de agua viva –observa el Evangelista–es símbolo del Espíritu.

• Jesús se presenta como el enviado de Dios para comunicar su Espíritu a quienes creen en él. Tal reclamo es lo que desata la polémica: ¿Quién es este que dice tales cosas?

• Opiniones van y opiniones vienen: «La gente estaba dividida a causa de él». Se provoca una «crisis», que eso significa la palabra: «división».

• El altercado cobra intensidad: «Algunos intentaban arrestarlo, pero nadie se atrevió a hacerlo». Los sumos sacerdotes reclaman a los guardias: «¿Por qué no lo han traído?»

Estos responden con un testimonio fehaciente: «Jamás hombre alguno habló como habla este hombre».

• Ante este testimonio simple, contundente, los fariseos enredan la cuestión con interpretaciones especiosas, desacreditan a la gente y a uno de los suyos, Nicodemo, que lo defiende.

• Le echan en cara: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no sale ningún profeta».

• En este y otros parajes polémicos, Juan presenta con maestría la forma torcida en que se enredan los hechos cuando la gente y las autoridades no quieren ver lo que es patente. Dice el dicho: «No hay peor ciego que el que no quiere ver».

 

Lectura: Jeremías 11,18-20

• Esta es la primera de las cinco «Confesiones de Jeremías», que son pasajes autobiográficos en los que el profeta se explaya con cuitas ante Dios por haberlo llamado o por las amenazas que recibe en su misión profética.

• El sentido original de estas quejas es, por supuesto, religioso y se inscribe en los tiempos del profeta anteriores a la conquista y destrucción de Jerusalén y del Templo por Nabucodonosor, emperador de Babilonia, en el año 587/586 aC.

• Sin embargo, se puede extender el sentido de estas confesiones de amenazas de muerte a las situaciones que padecen otros actores sociales que son acosados por los poderosos o por grupos y personas que quieren acallar su voz.

 

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Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: La ceguera de las autoridades judías es total y anuncia desde ya la Pasión de Cristo. - Jerusalén, año 100: El único principio para humanizar nuestro Planeta, según el designio de Dios, es la Amistad y el Amor leal y práctico, como lo hace el Señor Jesús.

• Sentido El tema del Evangelio es: “Las autoridades de Israel rechazan a Jesús”. El texto puede dividirse así:

• Reacciones en el pueblo (7,40-44). Unos ven a Jesús como un profeta antiguo (Dt 18,15-18; Jn 1,21b; 6,14) y otros lo reconocen como el Mesías. Los primeros opinan que no es el Mesías, porque no se combina el hecho de que Él viene de Galilea y las profecías anuncian un Mesías de la casa de David (2 Sam 7,12; Sal 89,4-5; Is 11,1s) y que nacería en Belén, la ciudad de David (Miq 5,1-2). El evangelista no le da importancia al origen humano de Jesús y no responde a esta objeción: lo que importa es su misión divina, demostrada con sus obras (cf. 5,36-40; 7,25ss). En tercer lugar, otros adversarios del Nazareno, más decididos, no soportan que se declare Mesías, porque mira como secundarios al templo y a la Ley de Moisés, prefiriendo la vida de la gente. Lección: La confianza en el Dios vivo fortalece a las personas.

• Rabia de los fariseos (7,45-49). Los guardias, que habían recibido orden de arrestar a Jesús, no lo han hecho. Las autoridades, lideradas por la ideología de los fariseos, preguntan el motivo. Ellos responden que han quedado impresionados por el modo sabio de hablar del Nazareno. Los fariseos se impacientan, quieren que su opinión sea la oficial para todos, y desprecian a la multitud al considerarla ignorante. Moraleja: Cuando un profeta estorba y no hay razones de peso para quitárselo de encima, entonces se inventan los motivos más triviales y secundarios para marginarlo.

• Actitud de Nicodemo (7,50-53). Nicodemo, que conocía personalmente a Jesús, se apoya en la Ley y exige un justo juicio. Ellos no buscan juzgar al Nazareno, sino matarlo (7,1.19.25). Insultan a Nicodemo, lo tratan de ignorante, diciéndole que estudie las Escrituras, y afirman equívocamente que de Galilea no sale ningún profeta (2 Re 14,25). Mensaje: Ser cristiano es situarse ante Dios con sinceridad y sencillez, para poder creer sin subterfugios que Jesús es el Mesías, el Cordero de Dios, el Salvador de los seres humanos, el Profeta, la Palabra definitiva del Padre.

Domingo V de Cuaresma (aquí)