Evangelio de San Juan 1,19-28
• Los Evangelios de la Infancia en Mateo y Lucas no dan de sí para cubrir las lecturas de todos los días del Tiempo de Navidad. Por eso, en la liturgia se echa mano de los inicios de la vida pública de Jesús, en esta ocasión tal como los presenta san Juan.
• El Evangelio de Juan está concebido con una enorme densidad simbólica: las acciones de Jesús, sus signos o milagros, sus enseñanzas, la secuencia de los acontecimientos que culminan en la Hora de su Glorificación, todo ello tiene un gran simbolismo.
• En el capítulo 1 después del Prólogo y el comienzo del 2 con las bodas de Caná, san Juan presenta el inicio de la vida pública de Jesús en siete días, como alusión a los siete días de la creación en el Génesis. Con ello, Juan quiere dar a entender que la obra de Jesús será una Nueva Creación.
• En el Evangelio de Hoy, primer día de la vida pública de Jesús, Juan presenta al Bautista como el profeta que anuncia la llegada del Mesías, al igual que en los Evangelios Sinópticos.
• A quienes le preguntan quién eres, Juan el Bautista les da testimonio de sí mismo, no como el Mesías esperado, sino como su precursor que bautiza con agua. De Jesús dice: «Entre ustedes hay alguien a quien no conocen, que viene detrás de mí».
• Este señalamiento de Juan el Bautista tiene un eco perenne hasta nuestros días: Jesús está en medio de nosotros. A nosotros corresponde avivar la conciencia y la sensibilidad para descubrir su presencia en el prójimo, tal como ocurre en la alegoría de las obras de caridad del Evangelio de San Mateo (25,31-46).
Lectura: I Juan 2,22-28
• Continúa el comentario a la Carta de San Juan. La lectura de hoy versa sobre la distorsión de la fe en la en-carnación de la Palabra. Hay dos distorsiones básicas y opuestas que se presentaron pronto.
• Considerar que Jesús es un hombre que Dios adoptó como hijo y, al adoptarlo, lo divinizó. O suponer que el Hijo de Dios no podía ser en verdad hombre sino solo aparentó serlo.
• La primera se conoce como «adopcionismo». Dice la Carta: «Quien niega al Hijo no acepta al Padre; quien confiesa al Hijo acepta al Padre» (2,23).
• La otra se llama «docetismo», del verbo griego «dokeô», que significa «parecer, aparentar». Dice la Carta: «Todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne procede de Dios; todo espíritu que no confiesa a Jesús no procede de Dios» (4,2-3). Esta distorsión es la más común hasta nuestros días.
• ¿Qué consecuencias tiene? Jesús. Aproximación histórica, es un libro de José Antonio Pagola, que ha tenido mucho éxito porque puso de relieve la humanidad de Jesús. Mucha gente descubrió que tenía una visión de Jesús etérea, fantasmagórica.
• Quizá la forma más común de aberración consiste en imaginar a Jesús como un superhombre maravilloso y milagroso, en vez de identificarlo como un ser humano nacido de una mujer, María, como cualquiera de nosotros. El docetismo es ver a Jesús como un extraterrestre.
• Otra consecuencia que advierte la Carta es que un Jesús des-encarnado corresponde a una fe des-encarnada: «Si alguien no ama al hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. El mandato que nos dio es que quien ama a Dios ame también a su hermano» (4,20-21).
• De esto trata la Carta: meditar y hacer vida la en-carnación del Hijo de Dios en Jesús y la en-carnación de Dios Amor en amor fraterno.
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Reflexión: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: A Jesús, un buscador incansable, le llama la atención que aparezca el profeta Juan, después de 400 años sin profecía. Se hace discípulo de él y se deja bautizar por él. - Jerusalén, año 100: El que murió y está resucitado no solo es el Mesías, sino también la misma Palabra de Dios, que se ha encarnado.
• Sentido El tema del Evangelio es “La declaración de Juan el Bautista”. El texto se puede dividir así:
• Declaración de Juan ante la comisión investigadora (Jn 1,19-23). Las autoridades religiosas de Jerusalén, más preocupadas de las leyes que de la vida, se inquietan; y envían una comisión investigadora para que interrogue al Testigo. Él es sincero al declarar su identidad: No es la Palabra, sino una voz que grita: "¡Llega la Palabra. Escúchenla!". Moraleja: Que la Palabra de Dios sea lo que anime nuestra vida y quehacer cristianos.
• Objeción farisea (Jn 1,24-27). La pregunta de estos líderes da pie a Juan para anunciar al Mesías: Él invita a buscarlo, porque ya está en medio de la gente. Su actividad consiste en que todos reconozcan a Jesús como el Señor; y a Quien el Precursor considera como el Esposo de la nueva humanidad. Termina con una localización (Jn 1,28). Mensaje: Hay que buscar a Jesús en medio de la gente, y atenderlo con justicia, solidaridad y el compartir.
Navidad II: Día Tres de Enero (aquí)
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