Lecturas: Eclesiástico 3, 2-6.12-14 / Colosenses 3,12-21 / Mateo 2,13-15.19-23
Botón homilético: Francisco Quijano
• El Evangelio de esta Fiesta es el mismo que se lee el día de los Santos Inocentes sin los tres versículos que refieren la masacre de estas criaturas. La reflexión de hoy puede orientarse, entonces, al sentido y la misión fundamental de la familia para engendrar vida humana y protegerla.
• Todo ser vivo, desde las plantas hasta los animales superiores necesitan un nicho natural, biológico, ambiental para reproducirse, nacer y sobrevivir, crecer, embellecer y poblar la naturaleza..
• Nosotros, seres vivos también, compartimos con los demás de nuestro género un nicho igualmente para reproducirnos, nacer y sobrevivir: la matriz materna. Pero necesitamos algo más: somos seres vivos con palabra, a diferencia de todos los demás.
• La familia es el medio donde nacemos a ser humanos y empezamos a crecer en humanidad, porque en ella aprendemos usar la palabra para expresar emociones, sentimientos, afectos.
• En el seno materno se concibe la vida biológica, en el seno familiar la vida humana crece, florece y fructifica; en ella se cultiva amistad, solidaridad, generosidad, tolerancia, conversación.
• La vida familiar es ambigua: familias integradas pero cerradas sobre sí; familias desintegradas que son foco de violencia; familias a medias, rotas; familias a distancia con padre y madre trabajando por necesidad en lugares distantes.
• La vida familiar es amarga y es dulce: familias desterradas por la violencia; familias que emigran para evitar la hambruna; familias que fortalecen a sus integrantes para enfrentar la vida; familias que gozan y celebran en estos días y siempre, aunque no haya buen motivo.
• Ser matriz de humanidad nueva es la vocación de la familia. Para cumplirla necesita ser fecundada por la palabra de Dios. Eso fue lo que aprendió un niño que las pasó dulces y amargas en su infancia y salió luego del seno familiar a proclamar:
• «¿Quién es mi madre y mis hermanos? Mirando a quienes estaban sentados a su alrededor, dijo: ¡Miren, estos son mi madre y mis hermanos! Quien haga la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».
• «La Palabra se hizo hijo del hombre para acostumbrar al hombre a percibir a Dios y acostumbrar a Dios a habitar en el hombre», dice san Ireneo de Lyon (130-202 dC), uno de los grandes padres y teólogos de los primeros siglos del cristianismo.
• La Fiesta de la Sagrada Familia nos enseña que la familia es el medio por excelencia en el que aprendemos a ser humanos y nos vamos despojando de nuestra inhumanidad. Ser humano no es únicamente recibir por nacimiento la naturaleza humana, es también crecer en humanidad.
• Dios, por su Palabra hecha carne, se halla en medio de nosotros acostumbrándose a ser humano para acompañarnos en nuestro crecimiento en humanidad. El propósito último de esta identificación de Dios con nuestra humanidad es que nosotros terminaremos identificándonos a Él en su Divinidad.
Lecturas: Eclesiástico y Colosenses
• Amabas lecturas invitan a la concordia, la paciencia, la comprensión, la educación, la delicadeza y todas esas virtudes domésticas que hacen florecer a las familias:
• «Cuida de tu padre y a tu madre en su vejez, y durante su vida no les causes tristeza. Aunque pierdan el juicio, sé indulgente con ellos, y no lo desprecies aun estando tú en pleno vigor». «Hijos, obedezcan a sus padres en todo, que eso agrada al Señor. Padres, no exasperen a sus hijos, no sea que pierdan el ánimo».
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Claves para la homilía: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 1: A José y María con el niño Jesús les toca vivir antes de la muerte de Herodes el Grande (año 4 a. C.). - Siria, año 80: Mateo presenta a Jesús como el nuevo Moisés, a Herodes como el nuevo Faraón, y a san José como el nuevo patriarca José.
• Sentido El Evangelio narra la “Huida de la Sagrada Familia a Egipto y su retorno a Nazareth". Su género literario es uno de los "relatos de la infancia de hombres famosos". Este género contiene la vida adulta de un personaje, que llega a ser famoso, en este caso Jesús; y describe su infancia y adolescencia con rasgos extraordinarios, con el fin de mostrar una unidad en el esquema de toda la vida del mismo personaje. San José aparece también con dos características: por un lado, como un “soñador”, a quien Dios le habla siempre en sueños (Mt 2,13.19.22; cf Gn 37,19); por otro lado, como alguien que baja a Egipto contra su voluntad (Mt 2,14; cf Gn 37,28). Las partes del relato son:
• Huida a Egipto (2,13-15). San José, con su familia, se van a Egipto de noche para que sobreviva el Niño a la persecución de Herodes. Aceptan la voluntad de Dios, que se expresa en los sueños. Recién nacido Cristo, es como un nuevo Moisés, al experimentar las mismas dificultades de la gente, a quien va a manifestar el Amor de Dios Padre. Enseñanza: Cada día, en la familia, hay que aprender a escucharnos y comprendernos, a caminar juntos, a afrontar los conflictos y las dificultades. Es el reto diario, y se gana con la actitud adecuada, con pequeñas atenciones, con gestos sencillos, cuidando los detalles de nuestras relaciones.
• Vuelta de Egipto a Nazareth (2,19-23). Cuando muere el tirano, san José con el Niño y su madre, retornan a Israel, y se establecen en Nazareth. Allí los padres continúan descubriendo las capacidades del hijo, cultivan la autoridad desde el cariño. Allí Jesús crece y aprende como uno de tantos. Allí el Nazareno experimenta la niñez y la juventud, unido a Dios y solidario con los seres humanos. Mensaje: También nos ayuda mucho hablar en familia, hablar en la mesa, el diálogo entre padres e hijos, el diálogo entre hermanos, nos ayuda mucho a vivir esta raíz familiar que viene de los abuelos, el diálogo con los abuelos.
Octava de Navidad Día V (aquí)
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