ADVIENTO SEMANA I – EVANGELIOS

Adviento Viernes i: «Ten piedad de nosotros, Hijo de David»


Evangelio de San Mateo 9,27-34

• «Mientras estoy en el mundo, Yo soy la luz del mundo», dice Jesús en el Evangelio de San Juan antes de sanar al ciego de nacimiento (c. 9).

• Esa sanación provocó una dura controversia de los judíos contra el hombre sanado, contra sus padres, contra Jesús. A aquel lo declaran pecador, a sus padres los amenazan.

• Jesús proclama: «He venido a este mundo para un juicio, para que los ciegos vean y los que ven queden ciegos».

• Este es el significado de la sanación de los dos ciegos en el Evangelio de Mateo. La multitud comenta: «Nunca se vio tal cosa en Israel». Los fariseos murmuran: «Expulsa los demonios con el poder del jefe de los demonios».

• El profeta Isaías había anunciado: «Aquel día los sordos oirán las palabras del libro, los ojos de los ciegos verán sin tinieblas ni oscuridad, los oprimidos volverán a festejar al Señor, los pobres se alegrarán con el Santo de Israel» (29,18-19).

• El Salmo responsarial de la misa hace eco al milagro de la sanación de los dos ciegos, poniendo de relieve su simbolismo: «El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré?» (Salmo 21,1)

• Esta buenaventura llega con el anuncio del Reino de Dios que proclama Jesús. Nosotros lo acogemos con esta oración final de la alabanza de la Iglesia que se reza en las mañanas:

• «A ti, Señor, que eres la luz verdadera y la fuente misma de toda luz, te pedimos humildemente que meditando fielmente tu palabra, vivamos siempre en la claridad de tu luz. Amén».

 

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Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: Los dos ciegos dan inicialmente a Jesús el título de “hijo de David”, lo cual indica que lo consideran un Mesías nacionalista (cf. 20,30). - Antioquía, Siria, año 80: Algunos discípulos de extracción judía siguen apegados a la Ley Mosaica, y con ello excluyen o menosprecian a los cristianos provenientes de la gentilidad.

• Sentido El Evangelio narra la “Sanación de dos ciegos”. En el texto se pueden distinguir tres partes:

• Petición (9,27). “Ten compasión de nosotros”, hebreo “rahamín”: suplican que Jesús haga suya la miseria que hay en las personas y les ayude a liberarse. Durante su ministerio en Galilea, Jesús no admite que le llamen “Hijo de David”, porque en esta etapa tiene consciencia de ser un profeta y porque trata de evitar que se cree un movimiento nacionalista, que las autoridades romanas y judías persiguen. Solo aceptará este título en su entrada a Jerusalén (21,4s), cuando el gesto profético de ir montado en un asno, deje en claro que Él es el Mesías no violento (Za 9,9), a lo cual va a seguir la purificación del Templo (21,13-15). Lección: Conviene revisarse de qué necesitamos ser sanados para disponernos mejor a servir a nuestros prójimos.

• Diálogo y sanación (9,28-30a). Los dos ciegos representan a algunos judaizantes que hay en la comunidad de los discípulos (“casa”). Dar vista a los ciegos era un signo de la salvación mesiánica, que habían anunciado los profetas y los salmos (Is 29,17-24; Sal 26,1-14). Lo que Jesús realiza no es magia, por eso pregunta previamente “¿Creen que puedo hacerlo?” = ¿Creen en mi autoridad, fuerza, servicio? Además, le interesa la colaboración de las personas al don de Dios: por eso estimula a los ciegos tocando sus ojos; quiere que ellos participen en la liberación de las esclavitudes y experimenten la Amistad y el Amor de Dios Padre: de ahí la frase “Que les suceda conforme a la fe de ustedes”. Moraleja: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti” (Agustín).

• Mandato de silencio y divulgación (9,30b-31). El “secreto mesiánico” es para que la gente vaya madurando en su fe: lo que interesa no es solo el propio bien, sino además la generosidad cada vez más abierta con todos. Sin embargo, la experiencia de fe es más poderosa y prorrumpe en anuncio de buena noticia. Mensaje: Es de nobleza ser agradecidos.

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