Evangelio de San Juan 5,17-30

• Esta polémica de Jesús con los judíos tiene dos partes: la identidad de Jesús con su Padre y el testimonio múltiple del Padre, de Moisés, de Juan Bautista en favor de Jesús.
• Jesús se identifica con el Dios: Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo. Esta declaración provoca una reacción violenta de los judíos, se proponen matarlo. Esta tensión entre Jesús y los judíos, especialmente sus autoridades, irá cobrando intensidad.
• Jesús continúa declarando: «Lo que hace el Padre también lo hace el Hijo». El libro del Génesis habla de descanso sabático de Dios. Pero Dios y Jesús siguen recreando a la humanidad.
• San Juan presenta la misión de Jesús como un trabajo creador, no como el descanso sabático de la primera creación. Jesús no solo se identifica con Dios, está unido a Él en la obra de recreación de la humanidad.
• La sanación de paralítico es signo de esta recreación, que consiste en comunicar la vida divina inmortal: «Como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, igualmente el Hijo da vida a los que él quiere».
• Quien acepta la palabra de Jesús y cree en el Padre que lo envió, «tiene vida eterna, no es sometido a juicio, ha pasado de la muerte a la vida». El juicio consiste en no creer, no creer es permanecer en la muerte.
• En su Carta, Juan completará este pensamiento: «Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. Quien no ama permanece en la muerte» (I Jn 3,14)
• Creer en Dios, creer en Jesús, amar a los hermanos es anticipar en esta vida la vida inmortal de Dios. «Les aseguro que se acerca la hora, ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz de Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán».
• El signo de la sanación del paralítico de la piscina que es «Casa de Gracia» revela quién es Jesús y en qué consiste la obra que ha venido a realizar: recrear a la humanidad haciéndola partícipe de la vida misma de Dios.
Lectura: Isaías 49,8-15
• Al comienzo de este capítulo se encuentra el Segundo Cántico del Siervo que Yahveh, que termina, según algunos estudiosos, en el versículo 9. La Biblia de Jerusalén pone este título en los siguientes versículos hasta el final del capítulo: Epopeya maravillosa del retorno del exilio.
• Cómo quiera que se divida el capítulo 49, encontramos en él una expresión de ternura entrañable del amor de Dios por su pueblo en el versículo 15: «¿Se olvida una madre de su criatura de pecho, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré!».
• Los profetas Oseas y Jeremías, y el libro del Deuteronomio, contemporáneo del este último, habían usado ya expresiones e imágenes semejantes para hablar del amor de Dios, como el cariño y la ternura de una madre.
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Reflexión: Julián riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: Jesús experimenta, invoca y se refiere a Dios como Abba = Padre. - Jerusalén, año 100: La Ley mosaica no es la principal expresión de la voluntad divina, sino la vida y la práctica de Jesús manifestada principalmente en su Pascua.
• Sentido El Evangelio contiene “el fundamento de la actividad humanizadora de Jesús”. Puede dividirse así:
• Empieza la persecución a muerte (5,17-18). Dios continúa trabajando en favor de los seres humanos para que alcancen su plenitud de vida: lo hace convocando a vivir su Amistad y Amor gratuito y leal. Jesús trata de identificarse permanentemente con esta actitud de Dios Padre, haciendo de ella su norma de conducta. No a la Ley de Moisés, sí al Amor verdadero. Por eso, los dirigentes judíos quieren eliminarlo. Lección: “De Dios sabemos más lo que no es que lo que es” (Tomás de Aquino).
• Jesús manifiesta la voluntad de Dios (5,19-24). El Nazareno se abre a aprender del Padre como un joven se orienta por su papá que le enseña el oficio de artesano. Los “muertos” aquí son los enfermos tirados en los pórticos de las piscinas como la de Betesda (5,3), que Jesús con el Padre han levantado para que actúen por sí mismos. Dios Padre no hace ningún juicio porque es puro Amor; Él delega en su Hijo Jesús no una capacidad jurídica de dar sentencia, sino el ofrecer el criterio de discernimiento para que se opte por lo que humaniza o por lo que no humaniza. Aceptar el mensaje de Jesús, que es el de Dios, produce en cada persona, ya desde ahora, una vida definitiva, que no termina nunca. Moraleja: Jesús es Hijo del Padre y forma con Él una sola cosa.
• La actividad de Jesús como criterio de vida (5,25-30). Jesús utiliza el lenguaje de la cultura judía, que imagina un juicio para quienes viven y para los antepasados resucitados ante el Mesías: lo que significa que todo el pueblo se reúne con el Mesías. En resumen: Cristo anuncia su proyecto, que consiste en invitar a la plenitud de vida a quienes no han acertado en encontrar los caminos de su propia maduración y crecimiento. El éxito o el fracaso de las personas dependerá de su conducta con los demás. Este es también el designio de Dios. Interrogante: Por el bien del prójimo, ¿cómo vivir de manera más intensa la comunión que existe entre el Padre Dios y su Hijo Jesús?
Cuaresma IV: Jueves (aquí)
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